La misteriosa y encantadora Corea del Sur


Corea del Sur es un país que se queda en una isla y es montañoso y lleno de peculiaridades que no encontrarás en otros lugares del mundo. En medio a sus montañas y naturaleza se encuentran magníficos templos, antiguas aldeas que llevan siglos habitadas y ciudades modernas que contrastan con las tradiciones arraigadas del país. Si todavía no conoces Corea del Sur, abajo dejamos algunos de los mejores paseos que ese encantador país te ofrece: 


1. Suwon y la fortaleza de Hwaseong


Suwon, ubicada a unos 30 kilómetros de Seúl, estuvo a punto de convertirse en capital coreana en el siglo XVIII, lo que explica que se levantase una muralla defensiva que protegiera la ciudad. Aunque resultó muy dañada durante el período colonial, a principios del siglo XX y la posterior Guerra de Corea, en la década de 1950, la restauración iniciada en la década de 1970 casi ha concluido y la principal atracción es la fortaleza de Hwaseong.

2. Templo Haedong Yonggungsa


Normalmente en Corea del Sur los templos se encuentran arriba de las montañas, pero hay algunas excepciones. Y una de esas excepciones es el maravilloso templo Haedong Yonggungsa, construido a orillas del mar y que hace parte de una de las vistas más bonitas que podrás disfrutar en Corea. El lema del templo es que “por lo menos uno de sus deseos se cumplirá aquí si rezas de corazón".

3. Palacio Gyeongbokgung


El Palacio Gyeongbokgung de Seúl fue construido a finales del siglo XIV por Lee Seong-Gye, el rey Taejo, y desde entonces fue el palacio principal de los reyes de la Dinastía Joseon y residencia oficial de la familia real sur coreana. A pesar de que han pasado más de 600 años y una parte del complejo fue destruida por los japoneses, reformas fueron hechas y hoy en día el palacio se encuentra muy bien conservado y sin dudas es uno de los mejores paseos que puedes hacer si visitas Corea del Sur.

4. Templo Bulguksa


A 20 minutos del centro de la ciudad coreana de Gyeongju está el Monte Tomamsan, y en una de sus laderas se encuentra este templo. Se construyó entre los siglos VI y VIII en distintas terrazas de piedra. El colorido de su ornamentación, la vegetación que lo rodea, la belleza de los edificios y jardines o los cantos de los monjes te dejarán apasionado y seguramente vale tu visita.