Razones para visitar Tokio, la capital japonesa


Ubicado en el extremo oriente del planeta, marcado por la revolución tecnológica pero que también alberga una riquísima historia llena de puntos interesantes y extremadamente única, Japón es un exponente mundial, sin dudas. Si lo vas a conocer, no puedes de ninguna manera dejar de visitar Tokio, su capital. Te garantizamos que nunca lo olvidarás, tanto por su peculiaridad con relación a otros países y capitales como por su gente, comida y arquitectura, que son únicos. Si quieres saber que puedes visitar cuando esté en este paraíso, abajo dejo algunas opciones que seguramente si las conoce te vas a quedar encantado: 


1. Conocer la rica historia japonesa


Samuráis, geishas, emperadores... todos ya escuchamos hablar de las dinastías orientales, sus ejércitos y sus costumbres. De eso poco queda en la actualidad, pero en museos como el Edo-Tokio, podemos revivir el estilo de vida tradicional de Tokio de entre los siglos XV al XIX y sentirnos como si hubiéramos vuelto al pasado.

2. Entrar en el palacio imperial y sentirse en el pasado


Utilizado hacen algunos siglos como la residencia oficial de la familia real de Japón y del emperador, el Palacio Imperial es un complejo con algunos edificios, un enorme jardín, un museo con objetos y ropas de las personas que vivieron y viven ahí al largo de los siglos y más que todo, una rica historia. Seguramente es uno de los mejores lugares para visitar en la capital japonesa.

3. Experimentar lo mejor de la culinaria japonesa


La culinaria japonesa es mundialmente famosa por sus diferenciales únicos, que no encontrarás en ninguna otra cocina alrededor del mundo. Además de eso, en Tokio se queda el mayor mercado de pescados del mundo, en el cual se mueven más de dos mil toneladas de pescados todos los días.

4. Conocer el templo Sensoji


De la misma manera que un viaje a Japón no estará completo sin pasar por Tokio, en tu recorrido por la capital no puede faltar el templo Sensoji. Este es el templo budista más antiguo de la ciudad de Tokio y uno de los más antiguos de todo el país, y está dedicado a Kannon, el Dios de la misericordia. La mejor forma para entrar en este famosísimo templo budista, situado en el barrio de Asakusa, es cruzar su impresionante puerta Kaminarimon, en la que destaca un enorme farolillo de color rojo y unas estatuas de dioses a cada lado, que la han convertido en uno de los postales característicos de la ciudad.